Educación ambiental es gobernarnos

Hoy es el día nacional del medio ambiente, y aunque repetirlo ya parezca cliché, la formula más óptima para cambiar la grave situación ambiental que mantenemos y seguimos empeorando, es con educación, cuyo enfoque sean los cambios de hábitos de consumo. El consumo de algún producto no solo implica la adquisición de un este, si no que también las consecuencias de su producción y de su disposición final. Actualmente, las responsabilidades de las consecuencias de estos “simples” pasos, las podemos vislumbrar en el siguiente esquema general:

Inevitablemente la producción está supeditada al consumo, sin embargo, el consumo no está supeditado a la producción. Ello implica que una disminución en el consumo propende una disminución en la producción y por lo tanto, de las externalidades (ambientales, sanitarias y económicas) asociadas a ella. Sumado a ello, conocemos que cualquier objeto que consumamos tendrá una disposición final integrada, proceso que se puede ejercer de diversas formas, tales como dejar los residuos acumulados en un área designada para ello (como un vertedero o relleno sanitario), convertir los residuos en energía por medio de procesos físico-químicos (incinerar, gasificar, etc) o bien, reutilizar estos residuos por medio de otros variados procedimientos, que pueden incluir el arte, las ciencias y la tecnología.

Teniendo nociones básicas de lo relacionado al impacto de nuestro consumo, podemos darnos cuenta de que hábitos simples podrían cambiar por completo nuestra forma de vivir. Desarrollando estas mismas nociones básicas de lo relacionado al impacto de nuestro consumo, podemos darnos cuenta que tenemos la posibilidad de cambiar el mecanismo de producción de bienes y servicios actual, y eso, es una idea potente.

Para poder darnos cuenta de nuestra posición central en el sistema de consumo donde estamos inmersos, debemos educarnos. La educación ambiental no se trata solamente de adquirir conocimiento sobre residuos, condiciones climáticas o escases de agua, sino que también se trata de permitirnos darnos cuenta que nuestra influencia individual tiene grandes impactos ambientales y sanitarios, y que además, tenemos la posibilidad de cambiar la forma en el nuestra economía funciona, exigiéndole por medio de la oferta y demanda, producción limpia y responsable.

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *